Está nevando y Blancanieves sale corriendo por el bosque. El bosque no le es hostil, sino que la acoge, la acepta y ella se entrega a él. Con la ayuda del cazador, que la deja vivir, y de los siete enanitos, que la acogen en su casa, la joven crece feliz. Pero los celos de la Reina, más allá de las montañas, son los más fuertes.
Un músico toca suavemente, parece llamar a Blancanieves, y se hace el silencio. Los actores están en medio del público, el plumón desciende lentamente mientras cuentan el comienzo de la historia.. Una atmósfera íntima, como un velatorio, para un cuento intemporal que nunca cansa.
Empezó a correr sobre las piedras afiladas y las espinas, y las bestias feroces saltaron a su lado, pero no le hicieron daño.
Corrió todo lo que le permitieron sus pies, y entonces vio una pequeña cabaña donde fue a descansar.