Interesados por la cuestión del exilio y en busca del lugar de descanso que les falta, una equilibrista, su porteador y su músico han ideado un espectáculo divertido, sensible y poético a la vez. En el escenario, tres sillas -pequeña, mediana y grande- simbolizan el lugar que esperan encontrar. A medida que avanza el espectáculo, las sillas se mueven, se manipulan y se apilan para formar una pirámide, una especie de isla de refugio donde los virtuosos Katell y David se aferran con fuerza, llevados a capela por la voz hechizante de Chloé, su alter ego. Entre el lirismo y la percusión casi instrumental, pasando ebria de un idioma a otro, la cantante adapta el ritmo y los matices de sus improvisaciones a los movimientos de los cuerpos de los artistas circenses. Mientras cantan melodías populares de Portugal, Piamonte, Grecia y Cataluña, los tres artistas se adueñan del espacio a través del diálogo, camino real hacia un más allá fantaseado.
A partir de 4 años.
EN COLABORACIÓN CON JM FRANCE