La antigua capital de los duques de Borgoña, enclavada en un entorno verde, ofrece al viajero la imagen reposada de sus campanarios erguidos y la blancura de la piedra casada con las tejas de colores. Su centro histórico, totalmente conservado, se recorre fácilmente a pie, ofreciendo el encanto de sus estrechas calles para pasear entre monumentos históricos, tiendas y mansiones privadas. Entre la media docena de museos de la ciudad, el de Bellas Artes es de importancia europea. Desde la iglesia hasta la mansión privada, se puede revivir la historia cincelada en la piedra, desde el primer románico hasta el neoclasicismo, mientras que los animados pasillos del mercado devuelven al caminante a la realidad de una ciudad viva donde se vive bien. A Dijon no le falta el aire, con sus numerosos jardines y parques en los que podrá recargar las pilas tras una jornada en los museos. La Oficina de Turismo de Dijon ofrece varias visitas guiadas para particulares (1h30).
Dijon está clasificada como Ciudad de Arte e Historia desde 2008.
La inscripción de los climas de los viñedos de Borgoña en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco premia el compromiso de todo un territorio.
La zona protegida está ahora incluida en la prestigiosa lista de lugares de valor universal excepcional Una oportunidad sin precedentes para el turismo y el comercio.