La Transju consta de 7 pruebas, repartidas en 2 días, en clásico o patinaje, sobre diferentes distancias, diseñadas para los esquiadores de fondo que buscan un reto, así como para los esquiadores más experimentados.
La belleza de los parajes y las dificultades de un recorrido largo y variado, de 70 km entre valles y bosques, han contribuido a crear la leyenda de la Transjurassienne y a convertirla en la cita ineludible de los verdaderos esquiadores de fondo.
Su recorrido único, la belleza de sus paisajes, su paso por los pueblos del Macizo, la proximidad del público y la presencia de más de 1000 voluntarios hacen de La Transjurassienne una carrera simpática y atrayente. A lo largo de todo el recorrido se respira un ambiente festivo, con animaciones, puestos de avituallamiento, conciertos de clarinete... ¡la acogida es comparable a la que se puede encontrar en una etapa del Tour de Francia!