Al abrir la puerta de esta casa en un árbol, se puede ver que la madre naturaleza ha mantenido su lugar, envolviendo este capullo de ramas y preservando la intimidad de sus visitantes con el paso de las estaciones.
La sobriedad del mobiliario, en armonía con el entorno natural, y la sencillez de la decoración dan a este lugar un toque de autenticidad más auténtico que la naturaleza.