Es un local pequeño y acogedor, con una quincena de cubiertos y algunos asientos al aire libre. La idea original fue creada en 2020 por dos artistas escénicos, después un grupo de lugareños decidió hacerse cargo de la gestión del local para preservar su espíritu. Es un lugar acogedor donde se puede comer buena comida cocinada con productos frescos y locales.
Hay clases de cocina los miércoles por la tarde y un club de lectura los martes por la noche, así que todo es una excusa para viajar, cocinar y conocer gente.
También hay conciertos, exposiciones y lecturas literarias.
En el Caravane Café le atenderán los vecinos de la zona, que han decidido formar una cooperativa de interés colectivo en torno a dos cocineros profesionales.
Los viernes por la noche, los cooperativistas ofrecen un cóctel de aperitivo inspirado en el país de procedencia del plato.