Este pequeño pueblo enclavado en una colina, con sus cerca de 500 habitantes, sigue firmemente arraigado en la tradición alsaciana, con sus casas de entramado de madera y su asociación de música y danza folclórica Engwiller, que da vida al pueblo. La iglesia de Engwiller es un edificio importante para el pueblo; sus vidrieras, creadas en 1959 por Tristan Ruhlmann, pintor y maestro vidriero, representan varios salmos de la Biblia y colorean el interior de la iglesia. Engwiller es un pueblo acogedor que sigue vivo gracias a sus diversas asociaciones y eventos anuales (Fiesta de la Música, Conciertos, Messti, etc.).