El tranquilo y apacible pueblo de Haegen es un punto de partida ideal para excursionistas y ciclistas.
Gracias a los numerosos senderos señalizados por el Club Vosgien, todo el mundo tiene la oportunidad de descubrir los castillos fuertes en ruinas, el Grand y el Petit Géroldseck, situados en las alturas de Haegen y de libre acceso durante todo el año.
Reflejan el prestigioso pasado de la región de Saverne, antaño territorio inexpugnable del Arzobispado de Estrasburgo.
Restos arqueológicos como la Torre Brotsch -también visible en las alturas de Haegen- son una prueba más de estas riquezas.
El patrimonio religioso es también de gran interés, con la Chapelle Saint-Quirin, objeto de peregrinaciones todos los años, y una Capilla Cimetral del siglo XII.