En total, hay una cuarentena de etiquetas para beber por copa, en jarra lionesa o en botella, que varían según las épocas, los espectáculos y los favoritos, y una veintena de platos que evolucionan según las inspiraciones del chef, que cada uno puede descubrir según las estaciones.
El bistró, una antigua cocina de hotel abandonada durante casi 20 años, ha sido rediseñado por Fred, y ha sido diseñado como contrapunto al bullicio de la costa, ofreciendo un ambiente acogedor y cálido.
Podrá disfrutar de una cocina que fusiona la gastronomía francesa y los sabores del mundo (colas de cigalas con combawa, Mont d'Or al horno y sus embutidos...), entrantes a medio camino entre lo tradicional y las tapas (brochetas de gambas en salsa tailandesa, tabla de embutidos ibéricos...)
La degustación se acompaña de veladas musicales dos veces al mes y de exposiciones de artistas.