Una joven madre recibe la visita de la familia distanciada de su marido, que debe volver pronto del trabajo. Esta familia es el público.
Recién llegada a Estados Unidos, sus únicos puntos de referencia son las paredes de su piso. Sola frente a un público que no ha venido a buscarla, se lanza a un monólogo franco y sin concesiones, rompiendo el mito de la madre perfectamente feliz Sumida poco a poco en un delirio que alimenta su argumentación sobre el instinto maternal, llega al borde de la implosión. Sola y perdida a los ojos de la sociedad, e incapaz ya de desempeñar el papel que se espera de ella, prefiere recurrir al humor ácido para seguir hablando..