Mi pajarito ha aprendido a volar... o no...
¿Y por qué volar con nuestras propias alas, cuando una alfombra mágica, un avión a reacción, una hoja de otoño, el soplo del viento o el lomo de otros pájaros pueden hacernos remontar el vuelo?
¡Es mucho mejor y menos cansado! Y, sin embargo, ¡no podemos quedarnos siempre pequeños en el nido!
Eso es lo que se dicen cuervos, loros, avestruces, pingüinos y otros pájaros desde lo alto de sus ramas, escondidos en sus acogedoras cestas de mimbre, en lo profundo del bosque lejano.
De repente, un recién llegado vuela de la nada.