Bouxwiller es un asentamiento muy antiguo, cuyo emplazamiento ya estaba ocupado en la época romana. Desde principios de la Edad Media, Bouxwiller y sus pueblos vecinos fueron feudos de los señores de Lichtenberg del obispado de Metz. En el siglo XVI y principios del XVII, la ciudad vivió su primer apogeo. La Revolución de 1789 puso fin a la institución del condado. La recuperación de la ciudad se debió principalmente a la creación, en 1810, de las Minas de Bouxwiller, punto de partida de una importante industria química, que marcó la vida económica y social de Bouxwiller hasta principios del siglo XX. La ciudad ha conservado numerosas huellas de este rico pasado, que se ponen de relieve en varios senderos de descubrimiento y dos museos.