Istres posee un auténtico casco histórico, antiguamente fortificado y construido sobre un banco de roca caliza con un alto contenido de ostras fosilizadas. Se trata de una colina de base ovalada, de unos 250 m por 188 m, que se extiende de norte a sur, dominada por una atalaya central de 30 m de altitud. Es un pueblo encaramado en una cima rocosa, lugar característico del hábitat rural agrupado mediterráneo, alrededor del cual se desarrolló posteriormente la ciudad de Istres.