Desde 2012, el J?Go ha vuelto a Marciac como la oveja al redil, el jazzista a Nueva Orleans, el Miura a la pica y el esteta a la abadía de Flaran, es decir, con alegría en el corazón y la sensación de estar en casa. Un año más, celebramos la excelencia de los terruños gascones y este festival que desafía las ideas preconcebidas sobre la vida rural.
Cada verano, el J?Go llega con lo mejor que puede ofrecer: menús nutridos de productos nobles elaborados por agricultores situados en su mayoría en un radio de 30 km y comprometidos con la agricultura sostenible y los suelos vivos, menús que se basan en lo mejor de lo mejorcada verano, el J?Go llega con lo mejor de lo que puede ofrecer: menús alimentados con productos nobles elaborados por agricultores situados en su mayoría en un radio de 30 km y comprometidos con la agricultura sostenible y los suelos vivos, conservas y charcutería a base de cerdo Noir de Bigorre (la joya del campesinado de Gascuña) recién salido de nuestro taller artesanal de Hachan, a los pies de los Pirineos, y encuentros con viticultores carismáticos, cortadores de jamón extasiados, granjeros magníficos y músicos fructíferos.
La música, por cierto, está más presente que nunca en J?GO Marciac, con sesiones en directo durante todo el día.
Todo ello poniendo cada cosa en su sitio: el campanario en el centro del pueblo, el gusto en el centro del plato, el placer en el centro de las preocupaciones, la locura al pie del mostrador, la calma en la terraza y la cabaña al fondo del jardín.
Buen provecho